viernes, 25 de marzo de 2016

Perdida en el edén

Aun cuando el jeque Hassan ibn Ahmed era el padrastro de Danielle, siempre la había considerado como su propia hija y por tal motivo, ella le amaba, respetaba y deseaba complacerle. Sin embargo , no compartía sus ideas respecto al matrimonio; así que cuando se enteró de que sus intenciones eran casarla con su sobrino Jourdan, al que ni siquiera conocía, se enfadó muchísimo. Y si ella, en algún momento, pensó que todo se arreglaría en el primer encuentro, se equivocaba, ya que Jourdan, aunque muy atractivo, era más peligroso que una serpiente.


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