miércoles, 29 de marzo de 2017

Fantasía prohibida



Poseo tu empresa. Te poseo a ti.
Cada vez que Elle St. James miraba a aquel hombre que había considerado de su familia, se enfurecía. Apollo Savas había destruido la empresa de su padre de forma despiadada, pero ella aún mantenía el último pedazo.

Elle estaba decidida a detener a su hermanastro, que además de ser su peor enemigo también era su fantasía sexual. Aunque prohibido, su deseo era mutuo y dio lugar a una noche ilícita de placer que dejó a Elle con consecuencias para toda la vida.


Había quedado atada a Apollo para siempre. ¿Nueve meses sería tiempo suficiente para que Elle perdonara a ese griego avasallador?

El amante disfrazado



Para salvaguardar el legado de los Acosta, debía poner en su dedo una alianza de oro.

Con su identidad escondida tras una máscara, Allegra Valenti entró en el fabuloso baile veneciano decidida a crear recuerdos felices que la sostuvieran durante su inminente matrimonio de conveniencia. Pero un apasionado encuentro con un extraño enmascarado tendría consecuencias que darían al traste con su sumisa existencia.


El huraño duque español Cristian Acosta no podía creer que la enmascarada belleza con la que había perdido la cabeza por un momento fuese la hermana de su mejor amigo, la mimada heredera a la que despreciaba.

Luna de miel pendiente



¿Podía pagar el precio que él le pedía y sobrevivir diez días de luna de miel?

Con su matrimonio de conveniencia, el multimillonario Dio Ruiz había cumplido dos fines. Por una parte, había logrado venganza y, por otra, se había llevado a la deseable Lucy Bishop. Sin embargo, desde la noche de bodas, su unión solo se había hecho efectiva sobre el papel. Dos años después, su esposa virgen quería el divorcio. Pero la libertad tenía un precio....



Dolida y humillada después de haber descubierto que su boda no había sido más que un trato de negocios para Dio, Lucy había representado el papel de esposa perfecta en público y se había mantenido fría y distante en privado. Quería dejarlo... ¡no someterse a sus órdenes!