De una cárcel a otra… De un
desierto a otro Ataviada al estilo de una novia ejemplar y tradicional, Zoe
Martin esperaba a su futuro esposo, el jeque Nadir. La joven huérfana era la
vergüenza de su familia adoptiva y, después de soportar seis años de tortura y
esclavitud a manos de su tío Tareef, había sido vendida en matrimonio a un
hombre al que todos conocían como… La Bestia. El riesgo no podía ser mayor…
Pero casarse con el jeque podía darle aquello que tanto había anhelado. Libertad.
Solo tenía que aguantar esos tres días de festejos nupciales. Sin embargo, Zoe
no contaba con sentir algo tan repentino e intenso… Le bastó con una mirada
para sucumbir al encanto del jeque Nadir ibn Shihab…
miércoles, 4 de noviembre de 2015
La joya de su haren
El harén del príncipe cuenta
con una nueva odalisca...El príncipe Rakhal Alzirz tenía tiempo para una nueva
aventura en Londres antes de regresar a su reino del desierto y Natasha Winters
había llamado su atención...Decidió aprovechar la oportunidad para descubrir si
Natasha era tan salvaje en la cama como dejaba intuir el desafiante brillo de
sus hipnóticos ojos. Sin embargo, su descuido podría tener consecuencias.
Natasha podría haber quedado embarazada del heredero de Alzirz.Rakhal se la llevó
a su reino del desierto para esperar a que se revelara la verdad. Si estaba
embarazada, tendrían que casarse. Si no, tal vez podría hacerle sitio en su
harén...
En un mundo de jeques
La había hecho derretirse
por dentro… antes de destrozarle el corazón La famosa organizadora de bodas
Avery Scott no debería sorprenderse de que su último cliente fuese el príncipe
de Zubran. Decidida a no hacer caso del encanto letal de Malik, hizo una lista
de cosas que tenía que tener en cuenta: 1. No era la prometida de Malik y su
relación tenía que ser estrictamente profesional. 2. La novia que le habían
buscado a él podría haber huido, pero para los reyes de Zubran el deber siempre
era lo primero. 3. Por muy lujosa que fuese la tienda de campaña beduina y por
muy ardiente que fuese la pasión, el orgullo le prohibía el contacto que ella
anhelaba.
El emisario del Jeque
Encadenada con seda y joyas… Desde el otro
lado de la discoteca, el guardaespaldas Zahir El Hashem vigilaba a su
protegida. El corazón se le aceleró. La joven se contoneaba con sensualidad en
la pista de baile. A lo mejor llevar a la princesa de vuelta a su país no
resultaba ser tan fácil… Soraya Karim siempre había sabido que algún día iba a
tener que cumplir con sus obligaciones reales. Aferrándose a la última pizca de
libertad que le quedaba, hizo todo lo posible por retrasar el regreso a
Bakhara. Y la atracción entre ellos llegó a un nivel irresistible, peligroso.
Una vez llegaran a las puertas del palacio, su romance sería prohibido. Solo el
deber podía prevalecer…
El Jeque atormentado
Apta como niñera… ¡pero no
como esposa! Amy Bannester era una niñera sin pelos en la lengua, a la que
parecía olvidársele que la servidumbre y el silencio debían ir de la mano, pero
al jeque Emir se le ocurrían alternativas mucho más placenteras para sus
seductores labios… A pesar de la arrebatadora pasión que ambos sentían, las
leyes de aquel reino del desierto llamado Alzan hacían imposible que Amy se
convirtiese en reina. Emir había perdido a su primera esposa poco después del
nacimiento de sus dos preciosas hijas gemelas, pero necesitaba un heredero varón
para continuar con su linaje, y aquello era lo único que Amy no podía darle…
Heredero del desierto
Sayid Al Kadar fue entrenado
para ser un guerrero, pero no estaba destinado a gobernar…
Obligado a gobernar, el
jeque Sayid se sorprendió al descubrir al niño que era el verdadero heredero
del trono de su país, y decidió hacer todo lo posible por protegerlo, ¡aunque
eso significara casarse con la tía del niño!
Chloe James se comportaba
como una tigresa protegiendo a su cachorro, pero el jeque Sayid fue capaz de
encontrar su punto débil. Tomando a Chloe como esposa consiguió calmar a su
pueblo, y también dejarse llevar por la intensa atracción que existía entre
ellos…
Diamante del desierto
Él quería enseñarle lo
abrasadora que podía llegar a ser una noche en el desierto…
El futuro de la mina de
diamantes de Skavanga estaba en peligro. Britt Skavanga necesitaba una
inyección de capital cuanto antes, y un misterioso inversor árabe conocido como
Emir estaba dispuesto a dársela…
Britt viajaría al reino de
Kareshi, situado en pleno desierto, para enfrentarse a su arrogante benefactor.
Si ella llevaba los fríos diamantes del Ártico en la sangre, entonces la fina
arena de esa tierra baldía corría por las venas del jeque Sharif al Kareshi.
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