Helena
estaba atravesando un mal momento: su prometido la había abandonado y acababa
de perder su empleo. Por eso se alegró cuando consiguió aquel trabajo temporal.
Sin embargo, llevar dos niños a Grecia para que se reunieran con su abuelo,
resultó ser más complicado de lo que había previsto.
Allí
tuvo que enfrentarse a la desconfianza de Marcos Mavroleon, el nieto mayor del
anciano, quien veía en esta inesperada visita una motivación económica.
Pero
el primer rechazo fue transformado en atracción, y Helena llegó a enamorarse de
él... hasta que se topó con las antiguas tradiciones griegas.

