Mostrando entradas con la etiqueta Teresa Carpenter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teresa Carpenter. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de julio de 2015

Amar al jefe

¡Un bebé en la bandeja de entrada!
Savannah Jones no solo había caído en el viejo cliché de enamorarse de su jefe, sino que además estaba esperando un hijo suyo. Todo el mundo sabía que el dinámico y atractivo Rick Sullivan era un soltero redomado, casado únicamente con su trabajo. Así que, convencida de que no existía un final feliz para ella, Savannah trató de resignarse en silencio.

Pero Rick no quería dejarla marchar, por razones que ni él mismo comprendía muy bien, y Savannah no se casaría con él por obligación moral. Estaban en un punto muerto… a menos que el taciturno ejecutivo se dejara llevar y sacara al padre cariñoso que llevaba dentro.

Como princesa de cuento

Hombre y soldado se enfrentan mientras el deseo batalla contra el deber…El entregado soldado Xavier LeDuc, que había jurado servir a la familia real de Pasadonia, nunca había tenido problemas para anteponer el deber al deseo…hasta que conoció a la preciosa Amanda Carn. Era dulce, seductora y le resultaba demasiado familiar. ¿Podía ser la hija del príncipe? Seguro que esas cosas solo sucedían en los cuentos de hadas…Si se demostraba que pertenecía a la realeza, entonces Xavier tendría que mantener las distancias, pero había recibido órdenes de protegerla hasta que la verdad se descubriera. Mantenerla a salvo era su misión y, ¿dónde podía estar más a salvo que en sus brazos?Hombre y soldado se enfrentan mientras el deseo batalla contra el deber…El entregado soldado Xavier LeDuc, que había jurado servir a la familia real de Pasadonia, nunca había tenido problemas para anteponer el deber al deseo…hasta que conoció a la preciosa Amanda Carn. Era dulce, seductora y le resultaba demasiado familiar. ¿Podía ser la hija del príncipe? Seguro que esas cosas solo sucedían en los cuentos de hadas…Si se demostraba que pertenecía a la realeza, entonces Xavier tendría que mantener las distancias, pero había recibido órdenes de protegerla hasta que la verdad se descubriera. Mantenerla a salvo era su misión y, ¿dónde podía estar más a salvo que en sus brazos?