martes, 13 de septiembre de 2016

El regreso de una esposa



Todo su mundo se volvió del revés El famoso playboy Orion Moralis creía en la lascivia, no en el matrimonio, hasta que posó su mirada sobre la inocente nieta de un empresario rival. Selina Taylor era intensamente pura y, al tomar sus labios, Orion supo que debía poseerla. Sin embargo, el matrimonio fue fugaz… Seis años después de haber sido desechada como un juguete roto, Selina se había vuelto más madura y, definitivamente, más sabia en lo que respectaba a los hombres cargados de sensualidad. Sin embargo, atrapada a bordo del lujoso yate de Orion, los recuerdos del pasado habían empezado a regresar para atormentarla. Y con los malos recuerdos habían llegado también los buenos. Pronto, se sentiría incapaz de resistirse a la intensa atracción sensual que había entre ambos.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Fama y fortuna



Había tenido fama, fortuna, coches… y cualquier mujer que pudiera desear. Ahora buscaba monogamia, matrimonio… y una madre para su hijo

Si quería encontrar a los hermanos que había perdido hacía tanto tiempo, Nick Ramirez tendría que abandonar su constante búsqueda del placer.


Tenía que encontrar esposa y tener un heredero en menos de un año. Aunque por su cama habían pasado muchas mujeres, sólo había una candidata a convertirse en la novia de Nick…

Herencia de Pasiones



Estaba a las órdenes de aquel hombre, pues él la había comprado…

Anton Luis Scott-Lee tenía que casarse con la mujer que tan cruelmente lo había rechazado hacía años. Pero la venganza iba a ser muy dulce…


Cristina Marques no tenía otra opción que acceder a casarse con Luis; su ayuda económica era la única manera de salvar su querida Santa Rosa. Pero Luis no tardaría en descubrir que su flamante esposa no podía o no quería cumplir con todos los votos matrimoniales…

El Guardián de su Corazón



Era joven, inocente y muy rica… pero estaba atada a un hombre al que ni siquiera conocía…

Catarina Mendes llevaba toda la vida haciendo lo que le dictaban los demás. Ahora, con sus veintiún años, llegaba por fin la libertad. Pero tenía un precio…

Jake Ramirez se había convertido de pronto en el guardián de Cat. Debía protegerla de los hombres sin escrúpulos y encontrarle el adecuado para convertirse en su esposo.


Jake se sentía abrumado por la belleza de Cat y sabía que seguía siendo virgen. ¿Resistiría la tentación de llevársela a la cama antes de encontrar al marido perfecto para ella…?

Cadenas de diamantes



Primero llevó sus joyas… y después él la chantajeó para acostarse con ella…
Lucir aquellos valiosos diamantes era uno de los trabajos más prestigiosos que había hecho la modelo Anna Delane. Cuando las joyas desaparecieron, Anna quedó a merced del magnate griego Leo Makarios…
Leo estaba seguro de que la exquisita Anna no era más que una vulgar ladrona y estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviese en su mano para recuperar los diamantes. Así pues, la llevó a una exótica isla y se dispuso a poner en práctica su despiadado plan: antes de que se pusiera el sol, Anna sería suya y, cuando volviera a salir por el horizonte, la modelo sería libre de marcharse… Para entonces la deuda habría quedado saldada.


Riqueza y placer



Él creía que las amantes eran para disfrutar, no para casarse con ellas…

El magnate Markos Makarios creía haber encontrado en Vanessa a la mujer perfecta; era bella, apasionada, cariñosa y vivía sólo para él. De hecho, era la mejor amante que había tenido en toda su vida. Pero entonces tuvo que advertirle que no debía pensar en casarse con él, las amantes eran sólo para disfrutar. Pero Vanessa creía ser su compañera y no sólo un pasatiempo. Markos estaba a punto de descubrir el precio de la mujer que lo obsesionaba… y que había algo que no podían comprar todos sus millones.

La amante del francés



Durante sus veinticinco años de vida, Charlotte Hudson había aprendido muy bien a ser una persona seria y profesional. Sin embargo, de repente se vio envuelta en el rodaje de una película de Hollywood, atrapada en una milenaria mansión de la Provenza con Alec Montcalm, un playboy francés de dudosa reputación. Mientras sus parientes de Hudson Pictures filmaban en Château Montcalm, un verdadero romance tenía lugar bajo sábanas de seda y tras legendarias puertas de madera.