sábado, 26 de noviembre de 2016

El abanico del dragón



El hermano de Kate se encontraba en una difícil situación y ella era la única que podía ayudarle. Para hacerlo, debía acceder a los deseos de Paul Caister y hacerse pasar por su prometida en Hong Kong. Kate descubre que es un hombre difícil, pero muy fácil de amar. Y sabe que si se enamora de Paul, sufrirá la decepción más grande de su vida.

Boda en directo



Aunque normalmente Anne se dedicaba al montaje y realización de vídeos de bodas, desde que la gente había empezado a comprarse cámaras domésticas, el trabajo escaseaba. Así que aceptó encantada ayudar a un amigo rodando una entrevista con el escritor de novelas de misterio Francis Gardiner. Fue entonces cuando descubrió que Francis Gardiner era en realidad Mark Rayne, ¡el hombre con quien había discutido durante la última boda que había grabado! A Anne no le llevó mucho tiempo descubrir que se estaba enamorando de él y, a veces, tenía la impresión de que él la correspondía. Pero Mark creía que estaba comprometida con otro hombre, y a Anne la resultaba casi imposible revelarle la verdad…

Amor en la oscuridad



Nicola necesitaba encontrar urgentemente un hombre que se hiciera pasar por su novio para tranquilizar a su abuela.
Saúl necesitaba una mujer que fingiera ser su novia para hacer frente a una oscura trama familiar.

El acuerdo estaba claro por ambas partes… Lo que ninguno de los dos esperaba era que sus sentimientos entraran en juego.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Encadenada al jeque



Quiso decir que no, pero su boca pronunció la única palabra que le impediría echarse atrás: «sí».
Rashid Al Kharim debía viajar a Qajaran para convertirse en emir; y debía viajar en compañía de su hermanastra, un bebé de pocas semanas. Pero, antes de entrar en aquel mundo de peligros y traiciones, buscó un poco de sosiego en el cuerpo de una preciosa desconocida, tan atormentada como él.

Tora Burgess, que trabajaba como acompañante de niños, ardía en deseos de conocer a su nuevo jefe; pero se quedó horrorizada cuando vio que era nada más y nada menos que su tórrido amante de una sola noche. Un amante que ahora se comportaba con frialdad, y que tenía una propuesta absolutamente increíble…

Las caricias de su enemigo



El único hombre al que odiaba…era el único hombre al que no podía resistirse
Sandro Roselli, rey de los circuitos de carreras de coches, era capaz de lograr que los latidos del corazón de Charlotte Warrington se aceleraran cada vez que lo veía, pero ocultaba algo sobre la muerte de su hermano. Sandro le había ofrecido un trabajo y Charlotte lo aceptó, decidida a descubrir su secreto.

Sin embargo, la vida a toda máquina con Sandro podía resultar peligrosa. El irresistible italiano estaba haciendo que sus sentidos enloquecieran, pero ¿podría sobrevivir su aventura a la oscura verdad que ocultaba?

Amantes por una semana



Decidieron hacer un trato, tendrían una aventura solo durante una semana.
Diez años antes, la librera Clementine Scott había chocado fuertemente con el arquitecto Alistair Hawthorne. Después de la humillación de aquella noche, ella había jurado que jamás volvería a estar con un hombre, ¡y mucho menos con el arrogante de Alistair!

Pero, cuando el hermano de Clem se fugó con la hermanastra de Alistair, a Clem no le quedó elección… tuvo que acompañar a Alistair a Montecarlo para buscarlos. Obligados a pasar juntos una semana, pronto se dieron cuenta de la atracción que había entre ambos…

Cumbres de deseo



Si no quería ir a la cárcel, tendría que hacerse pasar por su prometida
Arabella "Rebel" Daniels habría preferido hacer caída libre desnuda a aceptar la indignante sugerencia de Draco Angelis, pero su padre había malversado un dinero que pertenecía al magnate y ella debía saldar la deuda mediante cualquier método que Draco quisiese.

Como campeona de esquí, Arabella estaba acostumbrada a correr riesgos, pero el peso del anillo de diamantes que Draco le había dado y el ardor de sus atenciones públicas le parecían un precio demasiado alto, en especial, sabiendo que cada vez se acercaba más el momento de tener que compartir cama con él.