miércoles, 4 de noviembre de 2015

Diamante del desierto

Él quería enseñarle lo abrasadora que podía llegar a ser una noche en el desierto…

El futuro de la mina de diamantes de Skavanga estaba en peligro. Britt Skavanga necesitaba una inyección de capital cuanto antes, y un misterioso inversor árabe conocido como Emir estaba dispuesto a dársela…

Britt viajaría al reino de Kareshi, situado en pleno desierto, para enfrentarse a su arrogante benefactor. Si ella llevaba los fríos diamantes del Ártico en la sangre, entonces la fina arena de esa tierra baldía corría por las venas del jeque Sharif al Kareshi.

Novia del guerrero del desierto



Iba a ser necesario mucho fuego para derretir el frío corazón de su marido Para Layla, princesa de Tazkhan, el matrimonio que su padre había concertado antes de morir significaba pasar el resto de su vida en cautividad y sufriendo la crueldad de su marido. Tal perspectiva la empujó a escapar y entregarse al jeque Raz Al Zahki, el mayor enemigo de su familia. Raz le exigía una cosa a cambio de protegerla a ella y a su hermana. El guerrero del desierto quería que nadie pudiera decir que su matrimonio no era de verdad, para ello tendrían que compartir cama como marido y mujer. Quizá ahora estuviese a salvo, pero su corazón no lo estaba tanto…

Las reglas del jeque

«No te enamores de mí». Esa era la regla del jeque.

El imponente castillo y la tierra baldía de Merkazad no tenían nada que ver con la modesta granja y los campos de color esmeralda a los que la amazona Iseult llamaba «hogar», pero tendría que acostumbrarse a su nuevo entorno. El jeque Nadim había comprado los establos de su familia y ella trabajaría a las órdenes de su majestad, en un país exótico y lejano.
Nadim era un hombre exasperante, pero también despertaba en ella un sentimiento desconocido llamado deseo. Inmersa en un mundo fantástico y sensual, Iseult iba a descubrir lo que era sentirse hermosa y segura de sí misma por primera vez en toda su vida.
Pero no podía olvidar la regla de oro del jeque… 



La elección del jeque





Lo que Su Alteza desea…
El príncipe Hafiz dedicaba sus días a su pueblo y las noches a satisfacer sus más íntimos deseos con su increíble amante, la estadounidense Lacey Maxwell. Sin embargo, el deber hacía necesaria su boda con una mujer más apropiada.
Cuando se permitía dar rienda suelta a sus más locas fantasías, Lacey esperaba llevar puesto algún día el anillo de Hafiz. Pero sus sueños quedaron reducidos a añicos cuando su príncipe eligió a otra.

Enfrentado a la perspectiva de una unión sin pasión, Hafiz comprendió que los años pasados con Lacey no habían hecho más que aumentar su deseo por ella. Así pues debía convertir en virtud su único vicio, por el bien de su pueblo… y por el de ambos.

Un reto para un jeque

Samarah debía decidir: prisión en una celda… o grilletes de diamantes al convertirse en su esposa.

Tras haber esperado su tiempo, la princesa Samarah Al-Azem por fin estaba lista para acabar con Ferran, el enemigo de su reino y el hombre que le había arrebatado todo. En la quietud de la noche, le esperó agazapada en su dormitorio…

No era la primera vez que el jeque Ferran se veía al otro lado del cuchillo de un asesino… pero nunca lo blandía una agresora tan bella. Pronto la tuvo a su merced, algo que llevaba años deseando…




El príncipe de las dunas

Llegó el momento de retomar lo que había comenzado en París!El fugaz romance del príncipe Nadir con la virginal bailarina del Moulin Rouge había terminado casi antes de comenzar, e Imogen se había marchado llevándose con ella algo muy preciado para Nadir.Pero la encontró de nuevo y se presentó con un plan.Paso 1: llevar a Imogen y a la hija de ambos a Bakaan. Paso 2: ignorar el traicionero deseo que sentía por la mujer a la que nunca había olvidado. Paso 3: casarse con Imogen, asegurar su descendencia y establecer su reino en el desierto. Pero el paso 2 resultó cada vez más complicado de seguir, sobre todo cuando estaba claro que no era el único que estaba luchando contra ese deseo.

Cautiva en sus brazos

Era esclava de su deseo Kadar Soheil Amirmoez no podía apartar la mirada de la belleza rubia que paseaba por un antiguo bazar de Estambul. Por eso, cuando la vio en apuros, no dudo ni un instante en actuar. Amber Jones jamás había conocido a un hombre que transmitiera tanta intensidad como Kadar. El modo en el que reaccionaba ante el la asustaba y excitaba a la vez, tal vez porque Kadar se convirtió primero en su héroe y después en su captor. Aquel no estaba resultando ser el viaje de descubrimiento por el que Amber había ido a Estambul. Sin embargo, cuando el exótico ambiente empezó a seducirla, se convirtió rápidamente en la cautiva de Kadar...  y el, en su atento guardián.